La hostelería en Aragón cierra 2025 con un crecimiento moderado de la actividad y del empleo, aunque con una presión cada vez mayor sobre los márgenes. El sector continúa siendo uno de los pilares del tejido económico y social de la Comunidad, tanto por su capacidad de generación de empleo como por su papel en la vertebración territorial, pero afronta un escenario más exigente que en ejercicios anteriores.
A lo largo del año, la evolución ha sido positiva en términos generales, aunque marcada por el incremento de los costes energéticos y laborales, una mayor presión fiscal y una demanda más contenida. En cuanto a los precios, el sector experimentó un aumento del 4,6%, lo que supone 1,4 puntos menos que en 2023. Los precios de restauración registraron un aumento interanual del 4,5%, mientras que en el alojamiento subieron un 4,9%. En ambos casos subidas más moderadas que las del año precedente. Estos factores han reducido la rentabilidad de muchos establecimientos, especialmente en la restauración, donde el margen operativo se ha visto más tensionado. El alojamiento mantiene un mejor comportamiento, apoyado en la actividad turística, pero tampoco es ajeno al aumento de costes y a la necesidad de optimizar la gestión.

Este contexto regional se enmarca en una tendencia similar a nivel nacional. La hostelería española consolida en 2025 su recuperación, pero entra en una fase de crecimiento más estable y exigente. El Anuario 2025 de Hostelería de España confirma un cierre de año positivo en facturación y empleo, aunque condicionado por la inflación y un entorno económico más incierto. Durante el ejercicio, la facturación del sector ha crecido entre un 2 % y un 4 % respecto a 2024, con una media del 4,7 % hasta septiembre, si bien el crecimiento real se modera al descontar el efecto de los precios. La restauración acusa una ligera caída de la rentabilidad, estimada en un -0,9 %.
De cara a 2026, la hostelería aragonesa afronta un escenario de crecimiento más limitado, en el que la eficiencia operativa, el control de costes y la adaptación a las nuevas demandas del consumidor serán determinantes. La digitalización, la sostenibilidad y la profesionalización se consolidan como palancas clave para mantener la competitividad del sector, tanto en Aragón como en el conjunto del país.