En un entorno empresarial que avanza inexorablemente hacia la digitalización, el sector HORECA se enfrenta a una transformación crucial impuesta por las autoridades fiscales españolas. Impulsada tanto por la Ley Crea y Crece (Ley 18/2022) como por el Reglamento VeriFactu (RD 1007/2023 y Orden HAC/1177/2024), esta doble normativa busca simultáneamente fomentar la eficiencia económica y la competitividad, a la par que se intensifica la lucha contra el fraude fiscal mediante el control exhaustivo de los sistemas de facturación.
Es fundamental distinguir las dos grandes obligaciones que recaen sobre empresas y autónomos. Por un lado, la Factura Electrónica Obligatoria establecida por la Ley Crea y Crece exige el uso de la e-factura en todas las relaciones comerciales B2B (entre empresas y profesionales), con el objetivo primario de reducir la morosidad y acelerar la digitalización del tráfico mercantil. Por otro lado, el Sistema VeriFactu es una medida de la Ley Antifraude que obliga a que todo el software de facturación (TPV, ERP, etc.) cumpla con rigurosos requisitos de integridad, inalterabilidad, trazabilidad y conservación de los registros de venta. La pieza central de este sistema es la inclusión de un código QR obligatorio en cada factura o ticket, permitiendo a la Agencia Tributaria (AEAT) verificar la autenticidad de la operación y posibilitando la remisión de los datos de forma voluntaria o automática a la administración.
Una de las novedades más significativas para el sector es el aplazamiento de los plazos de entrada en vigor, proporcionando un alivio necesario a pymes y autónomos. La obligatoriedad de utilizar sistemas informáticos que cumplan con VeriFactu se ha prorrogado hasta el 1 de enero de 2027 para las empresas (sujetas al Impuesto de Sociedades) y hasta el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de contribuyentes. Sin embargo, es vital recordar que, con independencia de este aplazamiento, la Ley Antifraude de 2021 ya prohíbe de manera tajante el software de doble uso, es decir, aquel que permite ocultar o manipular ventas. Fabricar, comercializar o simplemente poseer un programa informático con estas capacidades es ilegal y acarrea sanciones inmediatas de hasta 50.000 €.
Para el HORECA, un sector caracterizado por su alta circulación de efectivo, la adaptación es profunda. Los Terminales Punto de Venta (TPV) hosteleros deben transformarse en sistemas de facturación certificados, capaces de generar y registrar automáticamente las operaciones con la firma electrónica y el código QR que exige Verifactu. Esta inalterabilidad garantiza que se elimine de raíz la posibilidad de llevar “contabilidades B”, reforzando la trazabilidad de cada operación comercial. La digitalización, además, no solo es una carga, sino una oportunidad: el uso de tecnologías como el OCR para digitalizar tickets o la Inteligencia Artificial integrada en los ERPs facilita la clasificación de gastos, la prevención de errores y una gestión del flujo de caja mucho más precisa y ágil.
Aparte de la mejora operativa, la Ley Crea y Crece añade un mecanismo clave para luchar contra la morosidad: el destinatario de la factura electrónica debe informar obligatoriamente a la plataforma de su aceptación, rechazo o pago en un plazo máximo de cuatro días. En última instancia, aunque subsisten retos como la baja digitalización en pequeños negocios y los costes de software y formación —lo que mantiene viva la reclamación de ayudas como el Kit Digital—, la facturación digital con el sistema VeriFactu se consolida como el nuevo estándar. Ya no es meramente una exigencia legal, sino el pilar estratégico para una gestión empresarial transparente, eficiente y competitiva en el futuro.