Bodas de Isabel, Medallas de los Amantes y jornadas de trufa consolidan la temporada alta invernal en la provincia.
Mientras otros destinos buscan dinamizar la temporada baja, Teruel ha logrado convertir febrero en uno de sus meses con mayor actividad turística.
Desde hace más de 25 años, las Bodas de Isabel de Segura transforman la ciudad en una villa medieval que recrea la leyenda de los Amantes ante miles de visitantes. La implicación ciudadana, el impacto en alojamientos y restauración y su creciente proyección exterior han llevado al reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Internacional.
El primer fin de semana del mes se celebra además la entrega de las Medallas de los Amantes, un acto único que reconoce historias de amor de 1, 10, 25 o 50 años, y que vuelve a llenar hoteles y restaurantes. Se trata de la única medalla en el mundo que premia el amor, un reconocimiento simbólico que ha convertido a Teruel en referente internacional como ciudad del Amor. La gala, celebrada en la Iglesia de San Pedro, reúne a premiados, autoridades y representantes del tejido social y cultural, y contó con la presencia de
personalidades como la periodista Cristina Pardo. Conducida por Silvia Lacarcel junto al cantante Ramoncín, atrajo a numerosas parejas y visitantes, contribuyendo a dinamizar la actividad en la capital turolense.
A esta programación se suman las Jornadas Gastronómicas de la Trufa Negra de Teruel, con decenas de establecimientos ofreciendo tapas y menús protagonizados por la *tubermelanosporum*. El “oro negro” se consolida así como uno de los grandes atractivos invernales para el sector hostelero.
Cultura, identidad y producto local convierten febrero en una auténtica temporada alta para la ciudad del Amor.