2025 ha sido un año de fuerte impulso de las políticas turísticas en Aragón. Desde el sector, ¿qué balance hace de este año?
2025 ha sido un año muy positivo a nivel turístico. Veníamos de una recuperación progresiva tras la pandemia, pero este año se han superado prácticamente todas las expectativas, gracias a una planificación clara.
Desde la Dirección General de Turismo y Hostelería se ha dado un empujón importante, especialmente gracias a los fondos europeos Next Generation, que han permitido impulsar planes de sostenibilidad turística, eficiencia energética y digitalización en todo el territorio.
¿En qué aspectos cree que más se ha avanzado en el posicionamiento de Aragón como destino turístico?
Aragón ya era una comunidad con muchos recursos —naturaleza, cultura, patrimonio, nieve y gastronomía—, pero en estos últimos años se ha trabajado para ordenar y potenciar todo ese potencial dentro de una estrategia clara. Esto ha permitido posicionar a Aragón como un destino de interior de referencia, con una oferta diversa y bien estructurada, fruto de un trabajo que viene desarrollándose desde 2022.
Los planes de sostenibilidad turística han movilizado cifras históricas. ¿Qué impacto real están teniendo en el territorio y en la competitividad del sector?
Son inversiones de largo recorrido, cuyo mayor impacto se verá a medio plazo, aunque ya se están notando resultados. Se están mejorando infraestructuras y reforzando la oferta cultural y turística.
La temporada de nieve ha sido muy buena en el Pirineo y las Navidades han tenido un gran movimiento en ciudades como Zaragoza. Todo ello se está traduciendo en un aumento de las pernoctaciones, algo fundamental para que el impacto del turismo llegue realmente a la hostelería.
Uno de los grandes objetivos es reducir la estacionalidad. ¿Se está avanzando en ese sentido?
Sí, claramente. Durante años el turismo se ha concentrado en momentos muy concretos, como las Fiestas del Pilar o los meses de nieve. Ahora se trabaja para generar actividad durante más meses del año, lo que aporta estabilidad a los negocios y al empleo en el sector hostelero.
El Plan Pirineos es uno de los proyectos estratégicos más destacados. ¿Qué supone para el sector hostelero y turístico?
Es un proyecto muy positivo, que mejora infraestructuras clave y apuesta por un Pirineo activo durante todo el año. No se trata solo de la nieve, sino de generar recursos turísticos estables.
En este contexto, destaca que Huesca haya sido reconocida como capital mundial del turismo de aventura, un reconocimiento que refuerza la proyección internacional del Pirineo aragonés y pone en valor el turismo activo y de naturaleza.
¿Ese efecto se nota más allá del propio Pirineo?
Sin duda. El turismo genera un efecto arrastre claro: quienes visitan el Pirineo hacen paradas, pernoctan y consumen en otros puntos del territorio. Algo similar ocurre en Teruel con las inversiones del FITE, que buscan repartir la actividad turística a lo largo del año y ayudar a fijar población.
También se han activado ayudas importantes en eficiencia energética y digitalización. ¿Estamos ante un cambio de modelo?
Sí. Se han destinado más de once millones de euros a eficiencia energética, beneficiando a 126 establecimientos, incluidos restaurantes. Además, las ayudas a digitalización y formación están ayudando a profesionalizar la gestión y avanzar hacia un modelo más sostenible y competitivo.
¿Qué papel juega la gastronomía dentro de la estrategia turística de Aragón?
La gastronomía es uno de los pilares del turismo. La gente viene a pernoctar, pero también a comer y a disfrutar del producto y de la experiencia.
Dentro de los planes turísticos, casi el 30 % de la financiación se ha destinado a proyectos gastronómicos y a asociaciones del sector, muchas de ellas gestionadas directamente por la propia hostelería.
Desde su contacto directo con el sector, ¿qué están percibiendo los empresarios de hostelería?
El sector está entrando en un nuevo modelo. La sostenibilidad ya no es una opción, sino una necesidad. El cliente es cada vez más exigente y valora la calidad, la experiencia y la gestión responsable, lo que obliga a una mayor profesionalización.
¿Cuáles diría que son los grandes retos que afronta ahora mismo el sector hostelero en Aragón?
Uno de los principales retos es el cambio de modelo y el relevo generacional, especialmente en pequeños negocios. También la falta de personal es una preocupación creciente.
En este contexto, desde el sector se ve clave avanzar hacia un Centro de Innovación de Hostelería, que permita ofrecer formación adaptada a las nuevas necesidades del sector.
Mirando a 2026, ¿qué oportunidades y prioridades se abren para el sector?
2026 debe ser el año de la consolidación. El objetivo es asentar todo lo trabajado, avanzar en internacionalización y atraer un turismo de mayor calidad y mayor gasto medio.
Para cerrar, si tuviera que resumir el momento que vive el turismo aragonés en una frase…
Estamos en un buen momento, con una estrategia clara y con un turismo que empieza a beneficiar de verdad al territorio. 2026 debe ser el año de la consolidación.