Zaragoza es una ciudad con un guion escrito en sus calles, un escenario vibrante que ha seducido a una nueva generación de cineastas. Proponemos una ruta para cinéfilos y gastrónomos, un viaje que une la magia del séptimo arte con la excelencia de la hostelería local. Cada parada en un lugar de rodaje es la excusa perfecta para disfrutar de un desayuno, un vermut o una cena en un establecimiento con alma.
¡Luces, cámara y a comer!
La primera escena nos lleva a una de las postales más icónicas: el Puente de Piedra, con la basílica del Pilar al fondo, fue escenario de Carreteras secundarias (1997), de Emilio Martínez Lázaro.
Tras cruzarlo, nos adentramos en el Pasaje del Ciclón, elegante galería de hierro y cristal donde Nacho G. Velilla rodó parte de Que se mueran los feos (2010). Muy cerca, en la Plaza del Pilar, hacemos una pausa en Vuelve Santiago, con su terraza ideal para un café con vistas al monumento más filmado de la ciudad.
Desde allí, la calle Alfonso I nos guía hacia el casco antiguo. Esta arteria fue protagonista en Nuestros amantes (2016), con Michelle Jenner y Eduardo Noriega, y también en el debut de Paula Ortiz, De tu ventana a la mía (2011).
A pocos pasos, la Plaza de San Felipe, con aire bohemio, fue escenario de Miau (2018), rodada en el interior del Museo Pablo Gargallo.
Muy cerca nos espera uno de los escenarios más recientes: el bar El Picadillo, donde se rodó parte de La estrella azul (2023) de Javier Macipe, lugar perfecto para disfrutar de un vermut rodeado de historia y ambiente local.
Desde allí, nos dirigimos al barrio de la Magdalena, donde se encuentra el solar del Conejo, espacio recuperado para la ciudad y también escenario de Menudas piezas (2024), protagonizada por la zaragozana Alexandra Jiménez.
Para comer, regresamos al centro y nos adentramos en El Tubo, epicentro gastronómico de Zaragoza. Allí, propuestas como La Gerencia del Tubo, El Meli o Blasón del Tubo ofrecen una experiencia castiza y sabrosa.
Por la tarde, viajamos al pasado con el Palacio de la Aljafería, escenario de la serie El Cid (2020). Sus patios mudéjares evocan épocas de reyes y leyendas. Muy cerca, en La Almozara, Olé Almozara nos recibe para una copa relajada
El plano final nos espera en el IAACC Pablo Serrano. Allí se rodó otra escena clave de Nuestros amantes: una conversación con Zaragoza a 360 grados. Subir a su terraza es entender por qué el museo funciona tan bien en pantalla. Y justo en su interior, el restaurante Quema, con recomendación MICHELIN 2025, es el broche perfecto para cerrar esta ruta con un menú degustación o una cena temprana sin moverse del edificio.
Zaragoza, con sus escenarios reales, su cine reciente y su sabor local, se descubre como un plató vivo donde cada esquina cuenta una historia… y cada mesa la acompaña con un buen bocado. Una ruta para mirar la ciudad con otros ojos: los del cine…y los del buen comer.